318 km.
Etapa primera
Comienza esta aventura en el Faro de Cabo Mayor, en la Bahía de Santander. Privilegiado balcón al mar y a la ciudad, encendió por primera vez la noche del 15 de agosto de 1839 y hoy nos guía hasta su hermano el Faro de Ajo, con sus más de 100 colores que nos acercan el camino más vistoso del turista hasta el faro . El caleidoscopio creado por Okuda nos sumerge en este viaje desde su perspectiva casi astral.
Nos adentramos hacia el interior de la comunidad; más concretamente viajamos a Ramales de la Victoria, donde la historia y tradición se abren paso a medida que callejeamos entre los barrios típicos y en las casonas que dan renombre a la localidad. Tiene un entorno natural embaucador, al pie de importantes picos y montes, y es cabecera de comarca. Lo consideraremos un perfecto punto como pueblo base para perderse por la infinidad de cuevas que hay en los alrededores de la zona y para una amplia oferta de planes rurales; por ejemplo, la cueva de Cullalvera o la cueva de Covalanas, de imprescindible visita para los que dispongan de tiempo en su ruta.
Limítrofe con la comunidad cántabra, se asoma el municipio de Espinosa de los Monteros, en Burgos. El municipio se articula en torno a tres pequeños valles donde, paralelas al río, ascienden dinámicas carreteras hacia los puertos de montaña de Lunada, Estacas de Trueba y La Sía, a la cual nos dirigimos.
En La Sía, encontramos la puerta de retorno al paraíso que es Cantabria, rodando preciosos puertos de pulido asfalto; ascendiendo y descendiendo por verdes laderas en las que disfrutar de imponentes paisajes que le hagan sentirse en perfecta armonía con la naturaleza. Esta localización de ascensiones que seguramente traerán a la mente de muchos las presentes en regiones alpinas y pirenaicas.
El Salto de Asón es un lugar de peregrinaje para los curiosos que visitamos Cantabria ya que sus sendas son accesibles a todos los públicos y nos llevarán hasta un imponente salto de agua con algo más de 70 metros de caída. Esta enorme cascada es conocida como “Cailagua” y forma la ilusión de una cola de caballo que se precipita desde la misma roca.
Otro tramo en el que disfrutaremos al máximo de la conducción es el alto conocido como Los Machucos o Colláu Espina. Es un paso de montaña de unos 14 kms en el sector más oriental de la. cordillera Cantábrica, conocido como las montañas pasiegas. Está situado a 921 m. de altitud y posee un desnivel de, aproximadamente, 700 m. Este paso comunica Bustablado con Ruesga y San Roque de Riomiera, un espectacular valle de origen glaciar en la ruta. Este tramo se hizo conocido en 2017 por haber sido en ese año final de etapa de la Vuelta a España. Volvió a serlo dos años después.
Tras recorrer el valle, nos veremos rodando por Portillo de la Lunada, constante con rampas de aproximadamente un 8-10%. Aproximadamente a 2 kilómetros del final de la ascensión del puerto se encuentra un mirador que conviene visitar y dedicar unos minutos contemplando las vista del circo glaciar del Miera y de la costa cántabra, si es que el día es lo suficientemente despejado. Estacas de Trueba, una fábula de carretera pasiega. Consideramos este tramo de conducción como un auténtico paseo por un mirador a 1.166 metros de altitud por unas imponentes colinas.
Alcanzamos Vega de Pas, tierra de sobaos y de la quesada, los dulces autóctonos de Cantabria por excelencia, que logran en este municipio su máxima exquisitez. En esta localidad la tradición nos envolverá en cada esquina.
Nuestra última parada por hoy es el conjunto urbano de Selaya. Se trata de una agrupación de casonas y casas populares, iglesias y ermitas, construidas todas ellas entre los siglos XV y XIX. Destacan los Cubos del término municipal y rollo heráldico, bien de interés cultural con categoría de monumento. Además, hay dos bienes de interés local: la Casona de Miera y el Palacio de La Colina o de Donadío.